ago 16

Llega la competición

Mediados de agosto. Vacaciones, sol, playa, refrescos y FÚTBOL. Porque el inicio de liga ya está aquí. Se acaba el importantísimo periodo de la pretemporada donde se habrán trabajado intensamente los aspectos físicos, tácticos, técnicos, psicológicos y de cohesión de equipo que van a servir de base para el trabajo de todo un año que tenemos por delante y en el que se habrán establecidos los objetivos que se quieren conseguir al final de la temporada.

 

Los jugadores deberán tener claro cuál es el estilo de funcionamiento de su entrenador, saber qué es lo que se espera de ellos y cuál es su grado de responsabilidad en la consecución de las metas que se pretenden lograr.

 

 

En el caso de la UD Melilla, Manuel Herrero, al que no tengo el gusto de conocer, tiene ante sí el reto de conseguir el ansiado puesto que da acceso a la liguilla de ascenso, puesto que se tocó con la yema de los dedos en la pasada temporada, y que este año el club sí que se ha marcado como objetivo. Para ello, deberá ganarse la credibilidad y respeto de su grupo de jugadores ya que como líder del equipo, será la base en la que se asiente su trabajo y las decisiones que vaya adoptando a lo largo de la temporada. Si consigue que los jugadores crean en su idea y en la forma de llevarla a cabo tendrá mucho camino ganado a la hora de pedirles el esfuerzo físico y mental que supone afrontar la competición con garantías.
Bajo esa credibilidad los jugadores serán capaces de entender la cantidad de minutos jugados o los partidos para los que son convocados ya que tendrán claro que todo está diseñado para lograr un objetivo colectivo en el que todos y cada uno de los componentes de la plantilla tienen un papel específico de cara a su consecución.
Durante la pretemporada habrá sido el periodo en el que las muchas caras nuevas del equipo se irán amoldando a su nuevo vestuario, con sus normas internas, y al cambio que supone vivir en este lado del Mediterráneo, que para muchos jugadores no termina de resultar fácil. Los pesos pesados del vestuario unionista tendrán un papel fundamental en la aclimatación rápida de estos jugadores facilitando en la medida de sus posibilidades una rápida adaptación al entorno en el que van a vivir durante los próximos meses y sirviendo de apoyo para los momentos en que las cosas no salgan como se esperaba, ejerciendo de líderes de una plantilla de la que se esperan muchas y buenas cosas.
Ahora sólo queda que el balón empiece a rodar y que se plasme en el campo la idea del entrenador.

may 18

Amistades

Quien tiene un amigo tiene un tesoro…

La amistad es uno de los valores que más perseguimos a lo largo de nuestra vida y que en muchas ocasiones nos depara enormes desengaños.

En los tiempos actuales se han multiplicado por 100 el número de interacciones sociales que mantenemos a diario. Las conversaciones con los amigos en el bar o con los vecinos en la escalera han sido sustituidas por los likes, retweets o me gusta de nuestros amigos/seguidores en las redes sociales. Pero aunque Facebook nos diga que tenemos 800 amigos, tenemos que tener claro que la amistad va más allá de un me gusta a la foto de la tortilla de patatas que me estoy comiendo.

La Amistad incluye: Confianza, Compromiso, Apoyo, Fidelidad, Crítica,… conceptos que es muy difícil mantener con un número elevado de personas porque tocan lo más íntimo de nuestras vidas.

Os dejo el programa de La Mañana de COPE Melilla donde hablamos de la amistad.

 

mar 23

Hay que educar a papá

Han pasado unos días pero todos tenemos aún frescas en nuestra mente las imágenes de lo sucedido en el día del padre en un campo de fútbol base en las Islas Baleares donde a raíz de un lance del juego se montó una auténtica batalla campal entre los padres de los jugadores de dos equipos infantiles (12 y 13 años) de las islas.

Una auténtica vergüenza para aquellos que aman el deporte en sus categorías inferiores y para todos aquellos que pensamos que el deporte base es más que una competición sino que es una escuela de valores que los chicos y chicas que lo practican pueden generalizar a su día a día.

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Hay que tener en cuenta que lo sucedido en Mallorca no es un hecho aislado sino que fin de semana tras fin de semana se suceden a lo largo y ancho del territorio peleas, trifulcas, discusiones, insultos y malos modos de los padres hacia los entrenadores, árbitros y equipos rivales, y para comprobarlo sólo tienen que darse una vuelta por los perfiles en redes sociales de fútbol base y verán que lo que puede parecer la excepción se ha convertido en una constante en el fútbol base.

A mi entender, la respuesta simplista al problema sería la presencia policial en los campos deportivos, opción que tiene defensores a ultranza. Pero creo que desde todas las partes implicadas en el deporte base se debería dar una respuesta mucho más integral.

Hay equipos que han optado por prohibir la entrada a los padres/madres a los entrenamientos (la cantera del Atlético de Madrid es uno de ellos). No me parece mala idea. Seguro que esos padres que acuden a los entrenamientos a jugar a entrenadores y a entorpecer el trabajo de los monitores no hacen lo mismo con las clases de inglés o con las de violín.

No se puede generalizar en estos comportamientos. Pensemos que el deporte base no podría existir sin los padres que son los encargados de llevar y recoger a los jugadores de entrenamientos y partidos, tener preparada la indumentaria adecuada o asegurarse de que duermen y comen saludablemente, además de apoyar a sus hijos e hijas en los momentos complicados que pueden derivar de la práctica deportiva.

Creo que sería fundamental aunar esfuerzos entre todas las partes implicadas en el deporte base: federaciones, clubes, entrenadores y padres. Y, aunque haya opiniones contrarias, todas las partes tienen algo que aportar a la solución del problema. Las federaciones controlan todo el aspecto organizativo de las competiciones. Los clubes son los que pueden aportar un trato más directo y personal con los padres de sus jugadores (todavía hay quien me mira raro cuando les propongo reunir a los padres y explicarles qué trabajo se hace con sus hijos y qué se espera de ellos, no lo hacen en los colegio?) además de ser los abanderados en los valores que se quiere inculcar en los más pequeños. Los entrenadores son los encargados del trabajo directo con los jugadores y de hablar frecuentemente con los padres sobre los progresos o retrocesos de los deportistas jóvenes. Y a los padres hay que educarlos (poco a poco, esto no se consigue en una tarde) en cómo pueden ser un pilar fundamental en una actividad divertida y formativa de sus hijos.

En Baleares, los sufridores últimos de las consecuencias de la pelea entre padres han sido los chicos, apartados de sus equipos porque sus padres se han peleado. Ustedes lo entienden? Yo tampoco.

mar 15

Il dolce far niente

Los italianos, al igual que nosotros los españoles y el resto de países mediterráneos, son valedores de un estilo de vida en el que, a diferencia de los países del norte de Europa o los estadounidenses, tiene cabida el “disfrutar de la vida sin hacer nada”, esto es, el ABURRIRSE.

Y qué necesario es aburrirse. Vivimos en una sociedad en la que “el tiempo es oro” y cualquier segundo que pasamos sin hacer nada parece desperdiciado y sin posibilidades de recuperarlo. Vivimos constantemente conectados con nuestra realidad, con el trabajo, las tareas domésticas, los hijos o el programa de televisión que seguimos y buena culpa de esa hiperconexión la tienen esos dichosos aparatejos llamados “Smartphones” que nos hacen estar constantemente recibiendo información a través de mensajes, correos electrónicos o redes sociales, lo que supone estar siempre en una actitud activa para nuestro cerebro.

Considero muy necesario aburrirse por dos motivos principales:

  • Nuestra actividad cerebral necesita periodos de reposo durante el día para tener un funcionamiento óptimo, por eso nos sienta tan bien la siesta.
  • Cuando nos aburrimos somos mucho más creativos. Cuando nuestro cerebro desconecta de obligaciones y tareas del día a día es capaz de mostrar toda la creatividad que las rutinas diarias no permiten aflorar. Seguro que os ha pasado que en los instantes antes de dormir se os ocurren un sinfín de ideas, más o menos realizables pero que difícilmente se dan en los periodos de vigilia, es decir, cuando estamos totalmente despiertos, y a la mañana siguiente tenéis dificultades para recordarlas. Nota: tened en la mesita de noche una libreta y un lápiz para no dejar escapar esas ideas. Os sorprenderá.

El aburrimiento tiene muy mala prensa. Parece que cuando nos aburrimos no aprovechamos el tiempo. Y la lectura que hay que hacer de esos periodos es otra. Esos instantes de aburrimiento (mirando por la ventana, cerrando los ojos o meditando -las filosofías orientales nos llevan siglos de ventaja en estos conocimientos-) son los que te van a permitir disfrutar más plenamente de todo lo que haces.

Abúrrete aunque sólo sea 5 minutos al día y dedícate al “dolce far niente”.

Aquí puedes escuchar en La Mañana de COPE Melilla las reflexiones sobre este tema:

https://t.co/SArJryGpHk

feb 22

¿Somos negativos?

Los seres humanos tendemos la tendencia a dar mayor importancia a las cosas malas que nos pasan, o que interpretamos como malas, que a las buenas. A eso se le llama “Sesgo de la negatividad”, y es algo innato a todos nosotros.

La explicación a esta tendencia viene dada por nuestra historia desde que el hombre es hombre. Somos supervivientes que se mueven en un entorno hostil y necesitamos que las experiencias negativas queden grabadas profundamente en nuestros recuerdos para poder evitar volver a encontrarnos en esas situaciones. Seguro que los humanos de la prehistoria que  se encontraban en su camino con un mamut recordaban perfectamente por dónde no debían pasar la próxima vez, si querían evitarlo.

Ese carácter de supervivientes es el que hace que estemos predispuestos a dar mayor importancia a las experiencias interpretadas como negativas. Y a esa predisposición genética debemos sumarle nuestras experiencias desde pequeños. Si recordamos nuestra infancia seguro que nos vienen a la cabeza castigos, malas notas, enfados con amigos o amigas, y ya en la juventud desengaños amorosos. Con la misma facilidad que recordamos nuestro primer suspenso, olvidamos las inmejorables notas que sacamos en sexto curso. Y es que los educadores tenemos tendencia a magnificar los fallos (ese boli rojo para marcar los fallos en los exámenes) y a no dar mucha importancia a los aciertos.

Partiendo de nuestra tendencia a la negatividad, deberíamos ser capaces de cambiar nuestra forma de interpretar lo que nos rodea y los hechos que nos suceden día a día.

Propongo un ejercicio: piensa en las cosas buenas que te han pasado hoy (una charla entretenida, un café con un amigo, un trabajo bien hecho o un beso cariñoso) y cuando hagas la evaluación de tu día tenlas en cuenta. Las pequeñas cosas que nos hacen sentir bien son las más importantes. Parece que para considerar que nos ha pasado algo bueno, tiene que ser algo grandioso (me ha tocado la lotería!). Y haciendo esas interpretaciones lo único que conseguimos es no valorar como positivas muchas de las experiencias que vivimos cada día.

Incluso lo que podemos considerar de manera generalizada negativo, puede ser reinterpretado como una experiencia de aprendizaje, algo que nos puede ayudar a ser mejores, más fuertes o a dar un vuelco a nuestra vida que nos ayude a intentar ser más felices.

Os dejo enlace a el programa de hoy en La Mañana de COPE Melilla donde hemos analizado por quéesa tendencia a la negatividad. Espero que os guste.

http://www.copemelilla.com/on3/index.php/fonoteca/la-manana-de-melilla-audio/8240-miercoles-22-de-febrero-de-2017

ene 24

El peligro de las etiquetas

Todas y todos sabéis la importancia que se le está dando a un asunto peligroso como son los casos de acoso que se dan entre chicos y chicas. Si bien es en el mundo escolar donde están saliendo a la luz un mayor número de casos, el deporte base no es ajeno a este problema. En la  edad adolescente, las relaciones  pueden llegar a ser muy complejas vistas con ojos de adulto.

Hace unos días, en un curso para entrenadores de fútbol, trabajando el  término de Autoconcepto, surgieron entre 15 alumnos/as tres casos en los que el ataque directo al concepto que tenemos formado de nosotros mismos llevaron a decisiones drásticas por medio de padres, entrenadores, dirigentes de club o de los propios afectados.

En un primer caso fueron los propios compañeros del afectado los que propiciaron el abandono de la práctica del fútbol por parte de uno de los integrantes de un equipo de chicos de 13 años al dejarle claro de forma reiterada que no tenía la calidad suficiente jugar en su equipo a pesar de los esfuerzos del entrenador para combatir dicha situación. El chico se negaba a jugar por el miedo a lo que dijesen de él sus compañeros si cometía un fallo.

En el segundo, el mero hecho de ser chica era suficiente para apartar a una jugadora e incluso invitarla a cortarse el pelo si quería seguir jugando en el equipo. Tras un cambio de entrenador, una jugadora considerada la estrella del equipo, pasa a ser discriminada por parte de su técnico por ser mujer y llega a ser repudiada por sus compañeros siguiendo la estela de su entrenador. Esta actitud de un entrenador hubiese finiquitado la actividad deportiva de esta adolescente de no haber contado con el apoyo de su familia que la animó a seguir jugando si de verdad era lo que quería.

En el tercero, el comentario de un entrenador, acusando directamente de la derrota a uno de sus jugadores, supuso el dejar los entrenamientos durante un periodo prolongado de tiempo a un chico de 14 años al no tener la confianza suficiente para hacer frente a esa crítica, más viniendo de un entrenador al que el joven consideraba un auténtico líder y alguien en quien fijarse.

Todos sabemos que en los grupos de chicos y chicas etiquetar a alguno/a de sus miembros en función de algún defecto físico o de comportamiento es algo habitual. Cuántos chavales han sido etiquetados de “gordos”, “torpes”, etc por sus compañeros. En muchas ocasiones estas etiquetas se quedan en una simple anécdota y no tienen una mayor relevancia. En otras ocasiones, sí que pueden tener una trascendencia importante ya que los jóvenes tienden a generalizar las opiniones que los demás tienen de ellos a todos los ámbitos de su vida. El señalado como torpe porque no sabe golpear la pelota con la pierna izquierda, cree que esa torpeza se da en todas las actividades que realiza: estudiar, tener amigos, relacionarse con su familia o aprender inglés.

El problema se agrava cuando los adultos que están supervisando esa actividad con jóvenes, refrendan esas etiquetas, y esto puede suceder de mil maneras, si bien, los comentarios que se realizan acerca de alguno de los jugadores y que son escuchados por parte del equipo son los que mayor potencial tienen de hacer daño.

ene 16

Blue Monday

Hoy es el día más triste del año, qué le vamos a hacer. Lo dice la siguiente fórmula matemática (yo no la entiendo, que para eso soy de letras):

La inventó un psicólogo de la Universidad de Cardiff, Cliff Arnall, a petición de una agencia de viajes, para encontrar el día más triste del año. Hoy en día, hasta este señor reniega de su fórmula y se dedica al coachng.

Si nos paramos a pensarlo, la idea no es tan desacabellada, aunque fechar la tristeza siga siendo de lo más absurdo. Pero tiene su lógica, a saber:

  • Es lunes, esto ya de por sí, sea el lunes que sea del año, es bastante deprimente.
  • Mediados de enero, con pocas horas de luz solar y encima con una situación meteorológica de frío siberiano que hace que apetezca cualquier cosa, siempre que sea en casa bajo una manta.
  • Estamos en el tramo más empinado de la cuesta de enero, y las telarañas en el monedero son ya considerables.
  • Hemos empezado el régimen, con baja ingesta de calorías, precisamente los días en los que hace más frío. Con lo bueno que está un chocolate caliente con un bollo…
  • Hemos vuelto a fumar, el propósito de año nuevo se ha venido abajo en 5 días.
  • El gimnasio está demasiado lejos, es demasiado cansado, hace demasiado frío, hay demasiada gente,…, en fin, que hemos pagado la cuota para nada.
  • Miramos el calendario hasta las próximas vacaciones y…. (espera, en serio falta tanto!!)
  • Hemos sobrevivido (literalmente) a las fiestas navideñas con sólo algunos rasguños y nos hemos vuelto a instalar en la rutina trabajo-cole-casa-trabajo-cole-casa,….

La verdad es que lo tiene todo este 16 de enero para ser de lo más deprimente, pero fuera del tono irónico del post, no creo que poner fecha a cuándo estaremos más tristes de manera predeterminada sea ventajoso para nadie. Si aceptamos que las expectativas que generamos, muchas veces se cumplen, más vale que nos hubiésemos quedado en la cama esta mañana.

nuestra actitud conlleva un buen tanto por ciento de lo que nos ocurre cada día, por qué malgastarlo con pensamientos negativos.

Intenten ser felices, a pesar de ser blue monday.

 

ene 02

Los propósitos del nuevo año

Antes que nada, Feliz 2017 a tod@s!! que venga repleto de salud y felicidad.

Como es de obligado cumplimiento e el mundo de los blogs, el primer post del año tiene que tratar sobre esos propósitos que, en los escasos momentos que tenemos durante las Navidades entre comidas, cenas y recenas, nos marcamos para el año que va a comenzar o que dejamos, como en más de un caso, para cuando pase la fiesta de Reyes, que hasta entonces y con el roscón, no acaban las fiestas.

Son muchos y muy loables los propósitos que año tras año nos marcamos para ser mejores o sentirnos mejor, pero en muchas ocasiones creo que nos establecemos unas metas demasiado altas. Entre los más usuales: dejar de fumar, hacer ejercicio, seguir una dieta,…

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En términos prácticos, un propósito es un objetivo que queremos conseguir en un plazo determinado y con un fin específico. Por ejemplo, voy a ir al gimnasio para poder sentirme mejor. El problema que nos encontramos año tras año es que no somos capaces de conseguir esos objetivos y al final desistimos de marcárnoslos a sabiendas de que el esfuerzo que nos va a suponer no vamos a ser capaces de llevarlo a cabo.

Deberíamos ser más realistas en los propósitos/objetivos que queramos alcanzar, esto es, establecerlos tras haber evaluado los costes que nos va a suponer lograrlos y si la recompensa del logro compensa ese esfuerzo.

También deberíamos hacer un esfuerzo extra por ser constantes en la búsqueda de esos esfuerzos, ya que seguro que por el camino saldrán mil y un impedimentos que nos llevarán a la tentación de tirar la toalla.

Recuerda que son propósitos personales, y que todo lo que implique a otras personas va a depender de variables que quedan fuera de tu control por mucho que te esfuerces.

Conseguir esos logros implica salir de nuestra zona de confort, y eso no es cómodo, más bien nos sentiremos atacados y tendremos muchas tentaciones de volver a la casilla de salida y de terminar el año como lo empezamos.

Sí os pediría un esfuerzo en lograr un propósito que todos deberíamos marcarnos sí o sí: intentar ser felices y hacer felices a los que nos rodean. Posiblemente sea el más difícil y el más bonito de todos los objetivos que nos podamos marcar.

Yo tengo el mío personal: volver a retomar el blog y la escritura, algo que tengo un poco de lado. Espero que me acompañéis y ,e hagáis más fácil el conseguirlo y no desistir.

 

sep 27

Entrevista en A porta gayola

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sep 23

Los maravillosos grupos de WhatsApp #IroniaON

Hace ya unos años que WhatsApp llegó a muestras vidas. Y lo hizo para quedarse, acomodarse y convertirse en la aplicación de smartphones que más usamos al cabo del día. Lo que empezó como un servicio de mensajería cómodo y gratuito ha derivado en un arma que carga el diablo en no pocas ocasiones.

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Seguro que muchos de nosotros, por no decir todos, pertenecemos, de manera más o menos voluntaria, a algún grupo de WhatsApp. Los tenemos de todos los tipos y colores: familia, amigos, compañeros de trabajo, de gimnasio, de quedadas con amigos, de cumpleaños de hijos,… Toda actividad grupal que se precie tiene adosada el consabido grupo para intercambiar todo lo habido y por haber: para quedar, para avisar de los retrasos, para comentar los menús de las cenas o para colgar las fotos de la despedida a la que nos ha tocado asistir.

Y quién no ha metido la pata y se ha equivocado en más de una ocasión al mandar mensajes e imágenes a grupos a los que no correspondía, teniendo unos efectos más o menos devastadores dependiendo de lo enviado.  Críticas a alguien que pertenece al mismo grupo y que quedan abiertas a la lectura de todos sus componentes, imágenes subidas de tono que ibas a mandar a los amigos de la peña y al final reenvías a todos los miembros de tu familia lejana a los que sólo ves en los entierros o fotos de la fiesta del finde pasado que, por razones obvias, no querías que estuviesen al alcance de tu novia.

Otra circunstancia común que se da en los grupos es la de ignorar a la persona que hace una propuesta, por ejemplo, de quedar para tomar unas cañas, que o bien tiene la callada por respuesta (se hizo el silencio) o bien se va quedando atrás en las conversaciones tras poner otro miembro del grupo un tema más interesante.

Muchos entrenadores de deporte base me han comentado estos años que los grupos son una forma muy cómoda de poder comunicarse con sus jugadores y con sus padres. Nos permite recordar horarios de entrenamientos y partidos, recordar determinado material que hay que llevar o quedar para después del partido a tomar una hamburguesa. Desde luego tiene una parte muy positiva: el entrenador no tiene que hacer 20 llamadas con sus respectivas repeticiones y contar una y otra vez la misma historia. Cómodo.

Ahora bien, el control de lo que se dice en el grupo recae en el propio entrenador, que es quien lo creó. Los comentarios de unos jugadores sobre otros tras determinados errores en los partidos, o las puyas que puedan lanzar determinados padres del equipo defendiendo a su retoño o bien criticando los aspectos tácticos del entrenador del partido de prebenjamines del pasado jueves, deben ser controlados por el mister, dejando claro que ese grupo es para notificaciones y no para una tertulia deportiva de El Chiringuito.

Una vez que el entrenador cree tenerlo controlado surgen grupos alternativos donde sí se puede criticar a compañeros, al entrenador, árbitros,…, y ahí poco puede hacer el mister que no sea educar en valores a sus jugadores informándoles de lo hiriente de sus comentarios. Muchos conflictos que surgen en los equipos de deporte base vienen a raíz  de determinados comentarios que se publican en los grupos de WhatsApp. Es más, a través de estos grupos y otras redes sociales se dan, cada día más, numerosos casos de bullyng.

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