Objetivos cumplidos y no cumplidos

Comienza un nuevo año y todos, quien más quien menos, nos proponemos realizar algún cambio positivo en nuestras vidas. Hacer ejercicio físico, perder peso, dejar de fumar o leer más son algunos de los típicos objetivos que nos marcamos con las 12 campanadas que marcan el comienzo de un nuevo año.

Pero, ¿cuántos de ellos llegamos a realizar?.

Muchos de nosotros nos marcamos objetivos poco realistas y este es el principal problema al que nos enfrentaremos el próximo 31 de diciembre y hagamos balance de esas mejoras que habíamos programado para nuestras vidas.

Si queremos que la próxima Nochevieja estemos algo más sonrientes debido al orgullo personal del trabajo bien hecho debemos comenzar por plantearnos qué estamos dispuestos a perseguir y cuánto esfuerzo estamos dispuestos a emplear en ello.

Lograr los objetivos de nuestra vidad es una cuestión de esfuerzo. Si creemos que el esfuerzo supera a la ganancia de lograr nuestra meta, tendremos muy poca motivación por conseguirlo. En cambio, si percibimos que la consecución del logro supera el trabajo que nos va a suponer llevarlo a cabo, nuestra motivación nos empujará a conseguir esa meta que va a mejorar nuestra vida.

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