ago 24

Cautive con su discurso (expansión.com)

Durante las vacaciones se ha dado cuenta que posee el don de la palabra. Conversaciones más distendidas en entornos más agradables suelen facilitarle la comunicación, pero ¿por qué no puede mantener esa seguridad en una presentación en público? Aprender a convivir con el miedo, tener siempre presente el objetivo de su presentación y buscar la sintonía con el público son algunas de las pautas que debe seguir si quiere convertirse en un buen orador.
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Mantener la confianza cuando cientos de miradas están clavadas en usted y todo un anfiteatro espera expectante sus palabras no es sencillo. Juana Erice, experta en comunicación, presenta en el libro Alíate con el miedo las claves para realizar una comunicación eficaz. Como el propio título indica, convertir al miedo en su mejor amigo será la ficha clave en el camino del éxito. Es inevitable que el desconcierto y el pavor le invadan cuando se presenta ante usted una situación que no puede controlar al cien por cien. Lo que si se encuentra en su mano es huir de él o, por el contrario, afrontarlo y aprender a manejarlo a su favor. Pero conseguir que el pánico no le paralice ante la multitud es una carrera de fondo que irá mejorando con la práctica y con el cambio de algunos hábitos.

Todos podemos convertirnos en grandes oradores. Aunque no se considere una persona carismática, con un discurso arrollador, recuerde que el ser humano es un animal social y comunicar viene implícito en su naturaleza. Todos poseemos esta capacidad y hacerlo eficazmente sólo depende de cada uno.
El primer paso, cómo señala, Erice, es identificar que le sucede: ¿Tiene miedo escénico o su problema radica en que es incapaz de construir un discurso ameno? Son diversas las dificultades que se deben afrontar. Saber exactamente cuál le afecta, desde cuándo y por qué, le permitirá comenzar a cambiar su actitud y adoptar nuevas medidas.

Una vez descubierto el problema, debe tener siempre presente que es capaz de hacerlo. Llénese de confianza y sienta seguridad. Recuerde: su única barrera es usted mismo. Visualizar las situaciones a las que va a tener que hacer frente le puede ser muy útil. Por ejemplo, la mayoría de los deportistas de alta competición se imaginan ganando la carrera. El mayor beneficio de esta forma de actuación es que le permitirá anticiparse. Al tener la idea preconcebida podrá actuar con antelación y vislumbrar posibles problemas que puedan surgir, lo que le aportará una mayor seguridad.

La importancia del contenido
El mensaje que quiere transmitir suele suponer otro quebradero de cabeza. En su mente las ideas están ordenadas y suenan perfectamente, pero en cuanto salen por su boca pierden cualquier atisbo de sentido. No se preocupe, tiene solución. L o que hay que tener en cuenta es que su mensaje sea sencillo, directo y emocionante.
1)Sencillo: No se pierda explicando detalles superfluos. Utilice frases cortas compuestas por sujeto, verbo y predicado.
2)Directo: Tenga siempre presente el objetivo que quiere alcanzar con lo que está transmitiendo. En Alíate con el miedo ofrecen una fórmula: La pauta del 3 ,que le puede ser de ayuda para mantener el hilo de su discurso. Se basa en centrarse en desarrollar tres únicos puntos a lo largo de su intervención. El cerebro humano está acostumbrado a procesar información en forma de tres, por ejemplo, un cuento se divide en inicio, nudo y desenlace. Además no olvide que el exceso de información tan sólo provocará confusión.
3)Emocionante: Se está dirigiendo a personas, téngalo presente. Por lo tanto, conecte con ellos por aquello que les une: la emoción. “Las razones analizan, las emociones deciden

ago 11

Estrés laboral

Nervios, sudoración, palpitaciones, vista cansada, dolor de cabeza,…, quién so ha sufrido alguna vez estos síntomas. Pertenecen, entre otros muchos, al trastorno por estrés.
Sin duda, el estrés laboral ha llegado a convertirse en una de las enfermedades que más nos afectan durante el siglo XXI. La insatisfacción con el puesto que desempeñamos, el sueldo o las tareas a realizar, junto con la falta de comunicación entre compañeros y otros inconvenientes físicos del entorno laboral son caldo de cultivo para una patología, el estrés, que puede llegar a disminuir el rendimiento y la motivación, y puede ser el origen de accidentes de trabajo.
Sentirse ‘estresado’ parece algo muy común hoy en día. Se escucha a menudo en cualquier conversación, pero no conviene tomarlo a la ligera. El estrés aparece como consecuencia de una demanda de recursos superior a los disponibles, como respuesta inicial del cuerpo en caso de conflictos.
El estrés no debe entenderse sólo como un problema personal, sino como riesgo para la salud y bienestar que repercute en la vida social y familiar así como en la productividad laboral.
Por lo general, el estrés se manifiesta a través de unos síntomas físicos (cansancio y sensación de agotamiento permanente, insomnio, falta de concentración, irritabilidad, mal humor, baja autoestima, nerviosismo), y variaciones en el comportamiento (explosiones emocionales, desequilibrios alimenticios, conductas compulsivas, incapacidad para tomar decisiones). Además, tiene repercusión directa sobre el trabajo: absentismo, relaciones laborales pobres, alta tasa de cambio de trabajo, mala organización, falta de satisfacción en el desempeño del empleo y mala productividad.
Hay toda una colección de humor en relación al estrés laboral, os dejo un video como muestra.

jul 26

Buen Jefe, Mal Jefe (reseña)

Título: “Buen jefe, Mal Jefe

jul 06

Mujeres, hombres ….y viceversa

Hace unos días estuve impartiendo un curso de estrés en el trabajo, y durante una de las conversaciones que tuvimos los asistentes salió a relucir un tema que da mucho de sí por el debate que tiene la capacidad de producir: con quién se trabaja mejor con hombres o con mujeres?.

Tras unas risas, no exentas de algún que otro pullazo, llegamos a una especie de consenso generalizado.
Hombres y mujeres tienen cualidades diferentes y realizan diferentes aportaciones en el trabajo de los equipos. Las mujeres, entre otras muchas cualidades, son más insistentes a la hora de conseguir los objetivos que se plantean, mientran que los hombres obtuvieron mejores comentarios en el mantenimiento de los proyectos.
La diferencia que salió a relucir, siendo un grupo mayoritariamente femenino, es que las compañeras de trabajo producen situaciones de estrés más numerosas que los compañeros. La competitividad, las diferencias o los conflictos relacionales eran evaluados como más lesivos para la cohesión del grupo cuando se producían entre compañeras que cuando los conflictos afectaban a dos hombres o a un hombre y una mujer. Los niveles de estrés en los equipos aumentaban en exceso cuando se daban este tipo de conflictos, lo cual perjudicaba de manera grave la tarea a realizar.
Saludos a tod@s l@s participantes en el curso. Buenas reflexiones, mucho aprendizaje.

jun 15

Los conflictos en el seno de los equipos

Normalmente podemos clasificar los conflictos de los equipos de trabajo en dos categorías:
          Los conflictos centrados en la tarea.
          Los conflictos de relación.
Diversos autores consideran que los conflictos centrados en la tarea son positivos y los conflictos de relación son negativos. Más que una diferenciación por categorías, se debería hablar de conflictos bien o mal manejados.
Los conflictos pueden producir diversos tipos de efectos unos pueden ser negativos y otros positivos relacionados con el rendimiento de la organización, por supuesto dependiendo de qué tipo de conflicto se ha producido y cómo ha sido enfrentado. Existe una forma de conflicto que se puede considerar muy positivo para la organización, en el cual se discuten y se presentan ideas para mejorar proceso en una organización, o para alcanzar los objetivos de un determinado proyecto. Este tipo de conflictos es el que llamamos funcional. Por otro lado, podemos comentar que cuando la cantidad de conflictos funcionales es mínima, realmente hace que el rendimiento del equipo de trabajo y el de la organización sea deficiente e inclusive hasta negativo. Esto nos indica por un lado, que las personas realmente no están trabajando o en todo caso no están desarrollando un verdadero trabajo en equipo. Por otro lado, si la cantidad de conflictos es excesivamente elevada se pierden dentro de sus propios debates, se desorientan y se alejan de los objetivos para los que se formó el equipo de trabajo, además de olvidarse usualmente de los objetivos organizacionales. Esta situación puede poner en peligro la sostenibilidad de la organización.

jun 08

Estrategias que fomentan el trabajo en equipo

Entregar toda la información para que el equipo funcione:
Debe brindarse toda la información requerida, o indicar dónde o con quién hablar para obtenerla. La información debe ser siempre fidedigna y útil. Cuántas veces no podemos desarrollar el trabajo porque no tenemos toda la información?. A todos nos vienen  a la cabeza reuniones a las que hemos sido convocados sin saber muy bien para qué, y no hemos tenido más remedio que decir eso de “mañana te contesto”.
Generar un clima de trabajo agradable:
Incluye tanto aspectos físicos como psicológicos.
En los físico es importante que el lugar en donde se trabaje sea relativamente cómodo, sin interferencias, y que cuente con elementos para el trabajo. Como lo usual es que los equipos se reúnan para compartir los avances individuales, es importante que exista una pizarra o una cartulina donde las personas puedan mostrar lo que han hecho y estimular, de esa manera, la discusión grupal. 
En lo psicológico, se deben emplear las habilidades de comunicación interpersonal – es decir, atención, respeto y comprensión del otro- así como una buena planificación de reuniones. También es importante recompensar los avances, tanto individuales como grupales, expresando verbal y corporalmente la satisfacción: “Ese es un buen trabajo“, “estamos avanzando más rápido de lo que suponía“.
Definir claramente los tiempos para lograr la tarea:
Aunque parezca algo obvio, es bueno recordar que una manera de darse cuenta de los avances del equipo es mediante la clara definición de plazos para cada tarea. Es recomendable recordar a tiempo los días de reunión y las fechas de término de los plazos, así como lograr que todos estén de acuerdo en los días y horas de tales reuniones. Cuántas veces se nos va el tiempo que dedicamos a una reunión a discusiones sin un objetivo claro y nos perdemos en divagaciones que no llevan a nada.

abr 27

Principios básicos sobre la comunicación humana

La comunicación es la herramienta fundamental en el trabajo en equipo. Pasamos muchas horas al día o a la semana comunicándonos con nuestros compañer@s y no siempre lo hacemos de la forma adecuada. Hay una serie de principios que tenemos que tener presentes a la hora de comunicarnos con nuestros equipos de trabajo:
1.- Tiene más poder la comunicación no verbal que la verbal
2.-  Tiene más fuerza la comunicación oral que la escrita.
3.- Organiza tus ideas antes de abrir la boca (no es lo mismo informar que convencer o involucrar o retroinformar o negociar)
4.- Modula la forma y el tono de comunicador. Asegúrate de comprender y ser comprendido.
5.- Considera el momento, la circunstancia y adáptate a ella.
6.- No hay dos personas interlocutoras iguales, con igual forma de pensar, sentir o actuar. Sé consecuente con ello.
7.- El mejor comunicador es el que mejor sabe escuchar, no el que sabe mejor hablar.
8.-Si sabes los verdaderos intereses de tu o tus interlocutores tienes todas las ventajas para convencerles.
9.- Ten coherencia entre tu mensaje y tu comportamiento.
10.- Es imposible no comunicarse.

abr 12

Reuniones efectivas

Las reuniones….Cuántas veces hemos asistido a reuniones que por diversos motivos hemos terminado considerando una pérdida de tiempo y esfuerzos. A la hora de trabajar en equipo, las reuniones son el punto de encuentro fundamental en el que los miembros interaccionan, debaten, discuten, ríen, comparten,…  Inevitablemente, un equipo tiene muchas reuniones presenciales (a no ser que trabaje de forma virtual) y el primer paso que tenemos que dar es decidir si la reunión es necesaria, a veces mediante el teléfono o el correo electrónico podemos resolver un tema sin tener que movilizar a todos nuestros recursos humanos.
Las reuniones deben servir para tomar decisiones, debatir cuestiones de peso o exponer análisis relevantes que afecten al desarrollo de la tarea.
¿Cómo hacer para que las reuniones sean efectivas?. Ahí van algunos consejos:
1.- Preparar un buen orden del día. Y, muy importante, darlo a conocer a los asistentes. En muchas ocasiones no dejamos a nuestros equipos que se preparen de cara a las reuniones, y lo que ello supone es perder el tiempo con el “tengo que revisarlo

mar 30

Errores en la dirección de personas (2)

direccion-personas
La reunión debe durar el tiempo que haga falta
Si hay una costumbre absurda y que, sin embargo, se repite continuamente es en la que el convocante de una reunión afirma muy convencido y orgulloso que la reunión durará lo que haga falta. Para Acosta cualquier reunión no debería superar los 30 ó 45 minutos. A partir de ese tiempo está demostrado que se pierde la concentración. De hecho, una convocatoria con una duración más amplia significa simplemente mala organización.
La solución viene de mano de la planificación, la preparación y del respeto a los turnos de intervención. Con frecuencia se establece una discusión en la que todos los participantes empiezan a hablar a la vez o en grupitos, y cuyas aportaciones no sirven de nada hasta que por fin se vuelve a restablecer un turno de intervención.
El trabajo y el humor son incompatibles
Hay muchas personas que consideran que el trabajo es una maldición bíblica y, por tanto, el humor y la diversión están fuera de lugar. Sin embargo, y según recoge el libro “una investigación reciente ha revelado que los líderes más sobresalientes consiguen que su equipo estalle en carcajadas tres veces más que la media”.
Pero no hay que confundir hacer reír o tener una relación cordial y distendida en el equipo de trabajo con hacer el payaso. “El humor debe partir de reírse de uno mismo o de los fallos colectivos, nunca de los demás

mar 25

Errores en la dirección de personas (1)

Dirigir un equipo es muy complejo. Nadie nace sabiendo y lo peor es que se nos enseña poco y mal. Por eso hay determinados errores que cometemos una y otra vez. Entre los más habituales están dejarse llevar por el día a día, rodearnos de quien no nos haga sombra, ser demasiado competitivos, no saber delegar y sufrir de reunionitis. Aunque algunos parecen crónicos, se pueden curar.
Cuando una persona se incorpora a una empresa lo hace con la ilusión de aportar lo mejor de sí mismo, de poner en práctica todo lo que ha aprendido durante años de formación y con las ganas de aprender de los que ahora serán sus profesores: los jefes. Más a menudo de lo que quisiéramos, estas expectativas se ven truncadas por una realidad que nos muestra que no contamos mucho y que la forma de actuar de nuestros “maestros” deja mucho que desear.
El catálogo es muy extenso. Esta es una muestra:
Dejarse llevar por el día a día
Según Acosta somos más emocionales de lo que creemos y la mayoría de las veces actuamos de manera impulsiva. No nos damos cuenta de que nos influyen las interrupciones, las llamadas y cualquier otra causa que altera nuestra planificación. Para centrarnos en nuestra tarea, el autor propone moverse por objetivos. De este modo, uno se sentirá más motivado y realizado, y en línea con los valores de la compañía.
Elegir a colaboradores que no nos hagan sombra
Este es un error muy habitual y, sobre todo, de los jefes mediocres y faltos de seguridad. “Al principio tenemos que trabajar con el equipo que nos dan, pero cuando podemos elegir escogemos al que menos problemas nos cause, al que parece no tener muchas inquietudes o al pelota”, dice Acosta. En definitiva, la inseguridad en nuestras propias capacidades frena nuestro crecimiento profesional y el de nuestro departamento.
Competitividad
Desde pequeños nos han enseñado a competir, a ganar y esto nos puede llevar a ser despiadados solo por conseguir nuestros objetivos. Por ejemplo, en una negociación tratamos al otro como un rival, como un competidor al que tenemos que superar. En este punto, Acosta propone cambiar el término competir por colaborar; de este modo, el enemigo se transforma en socio, y todas las partes salen ganando.

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