Reducir el estrés mediante la relajación

Tenemos claro que vivimos en una sociedad que nos estresa. Cada día se convierte en muchos casos en una lucha contrarreloj para realizar las muchas actividades a las que tenemos que atender: trabajo, hijos/as, actividades extraescolares, tareas del hogar, tiempo libre personal,… Cada una de estas actividades requiere de nosotros una dedicación absoluta. 
A esto hay que sumar otra importante fuente de estresores, nuestros pensamientos y preocupaciones.Cuántos momentos del día, conduciendo, en la ducha, al acostarnos, dedicamos a darle vueltas en la cabeza a lo que nos preocupa y es causa de nuestros desvelos: problemas laborales, económicos, de salud, las notas de nuestros hijos,…

Cada día de nuestra vida deberíamos darnos un respiro, lo que un spot publicitario denominaba tomarse un “Kit-Kat”.
Para ello no hay nada que tenga un mayor efecto positivo en nosotros, tanto a nivel físico como mental, como un ratito de relajación.
La autoaplicación de técnicas de relajación y de respiración puede resultar muy útil para que descienda nuestro nivel de activación o para que disminuya la tensión en diversas zonas de nuestro cuerpo. Para una correcta autoaplicación de las técnicas de relajación se necesita, como para casi todo en la vida, un periodo de entrenamiento, en el que poder afianzar esta herramienta en nuestro repertorio y que sea realmente útil.
Hay todo un abanico de técnicas de relajación, y cada uno de nosotros tendrá que descubrir cuál de ellas tiene un mejor efecto en la reducción de nuestro estrés. Una vez la encontremos, hay que ponerla en práctica de forma metódica. Seguramente los primeros intentos tendrán tan sólo un pequeño efecto en nosotros, pero conforme vayamos entrenando y mejorando la aplicación de las técnicas de relajación, mayores beneficios encontraremos.
Seguro que al cabo del día podremos buscar unos minutos en los que poder ponernos cómodos, con ropa que no apriete, un poco de música y empezar a trabajar en nuestra técnica favorita.
Un ejemplo de técnicas de relajación puede ser el siguiente:

Concéntrate en tu respiración. Siente como entra y sale el aire por las fosas nasales. Nota el roce suave sobre las aletas nasales. Percibe como tus pulmones se dilatan y se contraen (sí tienes dificultad en concentrarte ves contando las respiraciones: 1, inspiro-expiro, 2, inspiro-expiro, 3,…).
Cuando te hayas concentrado bien en la respiración pasa a llevar tu concentración a tu mano derecha. Siéntela, nota su forma, su   volumen, su peso y su temperatura. Incluso puede percibir la sutil vibración u hormigueo de la circulación de la sangre por su interior. Mentalmente te repites “noto mi mano pesada… muy pesada

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