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feb 22

¿Somos negativos?

Los seres humanos tendemos la tendencia a dar mayor importancia a las cosas malas que nos pasan, o que interpretamos como malas, que a las buenas. A eso se le llama “Sesgo de la negatividad”, y es algo innato a todos nosotros.

La explicación a esta tendencia viene dada por nuestra historia desde que el hombre es hombre. Somos supervivientes que se mueven en un entorno hostil y necesitamos que las experiencias negativas queden grabadas profundamente en nuestros recuerdos para poder evitar volver a encontrarnos en esas situaciones. Seguro que los humanos de la prehistoria que  se encontraban en su camino con un mamut recordaban perfectamente por dónde no debían pasar la próxima vez, si querían evitarlo.

Ese carácter de supervivientes es el que hace que estemos predispuestos a dar mayor importancia a las experiencias interpretadas como negativas. Y a esa predisposición genética debemos sumarle nuestras experiencias desde pequeños. Si recordamos nuestra infancia seguro que nos vienen a la cabeza castigos, malas notas, enfados con amigos o amigas, y ya en la juventud desengaños amorosos. Con la misma facilidad que recordamos nuestro primer suspenso, olvidamos las inmejorables notas que sacamos en sexto curso. Y es que los educadores tenemos tendencia a magnificar los fallos (ese boli rojo para marcar los fallos en los exámenes) y a no dar mucha importancia a los aciertos.

Partiendo de nuestra tendencia a la negatividad, deberíamos ser capaces de cambiar nuestra forma de interpretar lo que nos rodea y los hechos que nos suceden día a día.

Propongo un ejercicio: piensa en las cosas buenas que te han pasado hoy (una charla entretenida, un café con un amigo, un trabajo bien hecho o un beso cariñoso) y cuando hagas la evaluación de tu día tenlas en cuenta. Las pequeñas cosas que nos hacen sentir bien son las más importantes. Parece que para considerar que nos ha pasado algo bueno, tiene que ser algo grandioso (me ha tocado la lotería!). Y haciendo esas interpretaciones lo único que conseguimos es no valorar como positivas muchas de las experiencias que vivimos cada día.

Incluso lo que podemos considerar de manera generalizada negativo, puede ser reinterpretado como una experiencia de aprendizaje, algo que nos puede ayudar a ser mejores, más fuertes o a dar un vuelco a nuestra vida que nos ayude a intentar ser más felices.

Os dejo enlace a el programa de hoy en La Mañana de COPE Melilla donde hemos analizado por quéesa tendencia a la negatividad. Espero que os guste.

http://www.copemelilla.com/on3/index.php/fonoteca/la-manana-de-melilla-audio/8240-miercoles-22-de-febrero-de-2017

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